miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL SISTEMA DE INSTRUCCIÓN PERSONALIZADO Y TEORÍA CRÍTICA DE LA ENSEÑANZA

En el presente texto se hace un análisis de las críticas que se hacen en el capítulo cuatro “El sistema de instrucción personalizado”,  por la autora Otmara González y el capítulo once “Teoría crítica de la enseñanza” de la autora Adela Hernández Díaz, del libro “Tendencias pedagógicas contemporáneas”.
Según la autora del capítulo cuatro, debido a los problemas que enfrenta el sistema educativo se ha planteado nuevos enfoques en el pensamiento pedagógico con la finalidad de dar solución a tales problemas y hacer más flexible  el currículum. Es el Sistema de Instrucción Personalizada (SIP) o Plan Keller, el que ha tomado mayor repercusión. El autor de del sistema fue J. Keller, y dicho Plan fue publicado a finales de los  años 60´s. Para Keller la educación superior tiene como propósito transmitir de una generación a otra todo lo que las generaciones anteriores han acumulado, la enseñanza de su cultura. Por lo que se ha ocupada de investigar: a quién, de  qué, cuándo y dónde enseñar. Sin embargo, el cómo hacerlo no se dice, pues para el autor, esta última cuestión lo resuelve en el presente, las ciencias de la conducta y la tecnología.
Es por lo anterior que en nuestra labor diaria nos enfrentamos con esa problemática, o cuestión, cómo hacerles más digerible el conocimiento a los alumnos, ya que no hay una receta que me indique paso a paso lo que debo hacer, pues en base al medio, a los alumnos, a sus intereses, a la diversidad de alumnos, al contexto de éstos se diseñará la metodología para entrar a la acción.
Keller basa su Sistema en el modelo del condicionamiento operante, por lo que debe haber un estimulante para lograr una modificación en el aprendizaje. Pues  una conducta operante  se refuerza cuando  se le aplica un estímulo. Es por ello, que se insiste en que el docente debe siempre presentar a los alumnos actividades innovadoras, que en verdad inciten al alumno y despierten su interés por aprender.
El currículum es para Keller un sistema flexible y funcional que permite combatir la deserción, la retención escolar y la baja eficiencia (problemas de los que se hablaban al inicio del texto), pues se permite valorar las asignaturas sobre la base de los objetivos del currículum, ofrecer alternativas a cada estudiante, terminar en corto tiempo la carrera, programar actividades que el alumno cumple fuera del aula. Por lo tanto, el SIP permitirá que el alumno vaya moviendo sus estructuras  de manera individual y privada, a la vez que se respeta su ritmo de aprendizaje y la necesidad de responsabilizarse de lo que hace.
En el texto se expresa también que la forma básica de enseñanza  es el estudio independiente  dirigido por instrucciones elasbopradas para cada unidad de estudio, por lo que las instrucciones deben estar bien elaboradas, proceso poco sencillo puesto que el que las elabore necesita:
*Dominio de la materia          *Experiencia pedagógica        *Habilidad para formular objetivos
*Capacidad para preparar las pruebas de control      *Existencia de manuales, materiales para el trabajo independiente.
Con el Plan Keller la función  del docente y el papel del alumno toman otro sentido:
*El alumno será un sujeto activo en el proceso, aumentando por supuesto sus responsabilidades y su autocontrol.
*El docente puede dedicarse a actividades y funciones que requieren de una organización superior.
No se evaluará a los estudiantes en relación con el rendimiento del grupo sino con los objetivos trazados, por lo que se individualiza el proceso, evaluando así todo el proceso.
Del SIP, se han derivado otros sistemas que tratan de suplir algunas carencias que se han presentado en éste, entre los que destacan:
*El sistema de instrucción personalizada con entrevistas (desenvolvimiento oral del estudiante).
*El sistema de instrucción con fechas límites (se agrega fecha límite que los alumnos deben tener en cuenta para presentar sus exámenes).
*Sistema de manejo de contingencias (establecimiento o formación de hábitos).
Es necesario destacar pues que el SIP, ha sido base de los sistemas de enseñanza abierta que existen en la actualidad en muchos países. Pues parten de la posibilidad del sujeto que aprende de forma independiente. Dicho sistema es un enfoque adecuado para los sistemas de enseñanza abierta y para aquellos donde se posibilita un trabajo autodidacta y autónomo por parte del sujeto.

En el capítulo once, la autora nos trata de enfocar a las tendencias pedagógicas que se han generado en los últimos años con la finalidad de cambiar de manera radicar las prácticas y metodologías que se aplican en el campo educativo por otras que inciten al alumno a formarse un criterio de lo que  acontece, a despertar sus habilidades de modo que se haga un ser activo; analítico, crítico, cuestionables. Así mismo, en este capítulo se expresan las  ideas que otros autores tienen sobre la misma tendencia.
Según la autora, la teoría crítica surge en la escuela de Frankfurt, planteando que el proceso educativo debe permitir lograr explicaciones nuevas a los conocimientos ya alcanzados en las ciencias, puesto que en la escuela se plantea a la ciencia como la única verdad, ya acabada. Y se afirma que es en la práctica educativa donde se adquieren significados nuevos que van conformando su identidad. Así pues, se considera a la Institución escolar como emancipador de los estudiantes, medio por el cual los sujetos se apropiarán del saber, por tanto, debe estar al servicio del pueblo.
Es por ello que se espera que la escuela tome un papel transformador, que garantice una buena enseñanza, alumnos que logren organizar sus conocimientos de manera clara e integral, para lo cual, se debe proporcionar al alumno condiciones propicias para lograrlo.
Para José Carlos Libaneo (Brasileño) la práctica escolar se basa en condiciones sociopolíticas que determinan diferentes valoraciones del papel de la escuela, el aprendizaje, las relaciones alumno-profesor, técnicas pedagógicas, entre otros, que lo llevan a elaborar una propuesta de investigación en el campo pedagógico.
Por lo tanto esta tendencia (pedagógica progresista) parte de un análisis crítico de las realidades sociales, asignando a la educación un fin sociopolítico.         
Se hace pues una crítica de los contenidos, lo tradicional y lo renovado. Por lo que hay que considerar que cuando el alumno llega a la escuela, a un grupo no va en blanco, vacío, posee un esquema cognitivo que debe el docente aprovechar creándole condiciones para desarrollarlo, estimular sus capacidades de análisis, crítica, asimilación, valoración, lo que lo llevará a desarrollar en el alumno un pensamiento superior.
Por otra parte para Susana Barco, representante de la didáctica crítica, el conocimiento se construye en el proceso de enseñanza, por lo que la interpretación vivencial del alumno es fundamental, por tanto es necesario incluir activamente al alumno dentro de dicho proceso.
Esta tendencia pretende pues hacer del proceso de enseñanza, un proceso móvil, donde el sujeto se haga responsable de su proceso, de su conocimiento con ayuda colectiva, ya que el fin del proceso no es el conocimiento sino el medio para interrelacionarse profesores y alumnos. Y el proceso de adquisición de conocimientos como producto del intercambio entre el medio y el sujeto, siendo el docente quien diseña actividades a partir de las experiencias y vivencias de los alumnos y de sus necesidades. Se le atribuye al docente pues la función de mediador del proceso, propiciador de que el alumno descubra la veracidad de lo que ha ido construyendo. Acercarlo  a su realidad y que sea capaz de confiar en él, y crea en sus potencialidades.
W. Carr y S. kemmis, por su parte, plantean la necesidad de convertir al docente en investigador dentro de su propias prácticas, favoreciendo así el método de investigación – acción. Ello posibilitará que el docente reflexión y autocritique su actuar, reconozca sus aciertos, fallas, limitaciones, así como los factores que están obstaculizando el logro de sus objetivos, para actuar y lograr mejorar su práctica, es así pues que el docente se convierte en partícipe activo de ella.
Considero que lo que los autores plantean es indispensable para lograr mejores resultados, por lo que finalizo este escrito haciendo una invitación a los docentes que están inmiscuidos en el campo de la educación ha hacer investigadores de nuestra propia práctica, ha autoevaluarnos, analizar y valorar nuestras acciones con el objetivo de reconocer en qué estamos fallando para mejorar nuestro quehacer, pues recordemos lo que Miriam y Otmara González expresan en el capítulo “Modelo de la investigación en la acción”, el impulso de la investigación educativa implica  que el docente se involucre en la identificación, el análisis crítico y la búsqueda de soluciones, se constituye un motor de perfeccionamiento de la enseñanza, de la formación permanente de éste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario